Cuando una pieza dental presenta un daño serio, ya sea por caries, infecciones, grietas u otras enfermedades en los dientes, a veces el dentista recomienda sustituirla por un implante, que es un diente artificial que debe atornillarse al hueso del maxilar dentro de la encía a través de un proceso quirúrgico. Para llegar a esta decisión, es necesario que el odontólogo y el paciente estén completamente de acuerdo, luego de haber explorado todas las opciones y alternativas.

Recuerda que el que el implante sea el mejor tratamiento para ti, que pueda durar toda la vida, que se reduzca al mínimo posible el riesgo de fracaso del tratamiento y que lo sientas cómodo y sea estético; no depende sólo de la prótesis y del tornillo al que está unida, sino del profesional que te atienda y de los cuidados que tengas después.

En Clínicas Dentales Sonríe, contamos con los mejores profesionales altamente capacitados no sólo para colocar el implante, sino también para evaluar el estudio radiológico de la zona en que se realizará el implante para hacer la planeación del tratamiento más conveniente; y valorar todos los aspectos actuales o potenciales para prevenir enfermedades dentales, así como patologías del sistema masticatorio, hábitos nocivos, anomalías anatómicas o problemas infecciosos que puedan afectar la duración y funcionamiento del implante.

Los implantes dentales tiene cifras de éxito casi perfectas y entre los tratamientos de sustitución de dientes naturales, son los que ofrecen mayor porcentaje de duración, comodidad, estética y fiabilidad. Sin embargo, el éxito del tratamiento también depende en gran medida de la salud dental e higiene de la boca que mantenga el paciente.

Aunque se trate de piezas que por sus características no pueden ser afectadas por las enfermedades que atacan a los dientes normales, como las caries o las infecciones, al estar integradas a los huesos de la mandíbula representan una vía de acceso ‘libre’ hacia el interior de nuestro cuerpo.

Por lo anterior, los implantes dentales requieren, como mínimo, buena higiene bucal y visitas regulares al dentista que le permitan detectar y tratar posibles complicaciones que se puedan presentarse a lo largo del tiempo. El cepillado sigue siendo clave para evitar la formación de bacterias alrededor del implante, que son las principales causantes de la mucositis periimplantaria, que no es otra cosa que la inflamación de las encías a causa de infecciones.

Si ya presentas una inflamación, es importante que acudas de inmediato con tu dentista, pues de no atenderse, podría provocar una periimplantitis, que es la afectación del hueso en que está incrustado el implante, pues también está integrado a él, por lo que una infección puede ocasionar daños estéticos y, en algunos casos, la pérdida del implante.

Además de la higiene normal de la boca, debes prestar especial atención a la limpieza de los espacios entre los dientes y el implante, utilizando para ésta otras herramientas como cepillos interproximales que es como un palillo pequeño con cerdas, y sedas o irrigadores dentales, dependiendo de lo que tu dentista recomiende para promover tu salud dental.

Por último, si tiene hábitos nocivos como fumar, te contamos que se ha demostrado que el tabaco tiene una relación directa con el éxito o fracaso e los implantes dentales, tanto a corto como a largo plazo, pues además de las sustancias corrosivas del cigarro, el humo irrita los tejidos, retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de infección; elevando las posibilidades de una complicación y del desarrollo de periimplantitis. Por lo que debes consultar con tu dentista, qué precauciones adicionales puedes tomar para evitarlo.