No es el cigarro. Son las más de 4 mil sustancias farmacológicamente tóxicas, mutagénicas y cancerígenas que vienen en el humo que inhalas en cada calada.

Así es, aunque puede parecerte una exageración, a veces, lo cierto es que cada uno de los elementos que se mezclan con el tabaco tiene propiedades dañinas para la boca y los dientes que tienen consecuencias desagradables.

Pero, ¿qué produce el tabaco en los dientes y la boca?

El humo del cigarro disminuye el aporte sanguíneo al hueso, a la encía y a la mucosa que lo rodea, mermando la capacidad defensiva y, por lo tanto, de reparar lesiones o eliminar bacterias. Esto último provoca la acumuación de placa dentobacteriana, a la que puede suceder el sarro, gingivitis, periodontitis (enfermedad de las encías grave) y hasta pérdida de las piezas dentales.

Además, el aroma del tabaco sumado al de otras sustancias como el alquitrán y múltiples aditivos genera un olor característico en el aliento del fumador que provoca o agrava la halitosis provocada ya por otras causas. Entre otros efectos que repercuten directamente en el mal aliento, están los relacionados con la sequedad e irritación de las mucosas de la boca y de las vías respiratorias y digestivas altas, que derivan en la falta de oxígeno e higiene de la boca.

Otro de las consecuencias adversas del consumo de tabaco es la coloración de los dientes, los cuales van adquiriendo un tono amarillento que puede confundirse con una mala higiene bucal. Lo que sucede es que la nicotina y el alquitrán, que se disuelven en la saliva, penetran en el interior del diente hasta llegar incluso a la dentina, pintándolo de un color marrón que puede pigmentarse hasta ser negro. Por esto, es recomendable que si fumas regularmente, acudas con tu dentista de forma frecuente y te realices una limpieza dental, también conocida como profilaxis dental.

Con una duración de entre 30 y 40 minutos, la limpieza dental consiste en retirar el sarro y las manchas que estén en la superficie de los dientes o debajo de las encías con un chorro de agua a alta presión. Aunque proporciona mucho mayor profundidad, evidentemente, este procedimiento no sustituye de ninguna manera el cepillado dental diario, que se aconseja acompañar con el uso de hilo dental. La limpieza dental para remover las manchas provocadas por fumar, dejará tus dientes en perfecto estado, sin placa dentobacteriana y sin manchas superficiales; además de que ayudará a reducir la inflamación de las encías.

Otro procedimiento que se aconseja hacer, si eres fumador, es el blanqueamiento de los dientes, que puedes realizarlo en casa con diferentes productos que ofrece el mercado, como cintas, gel o crema dental; o en el consultorio del dentista, que puede requerir de una a tres visitas para llevarse a cabo dependiendo del procedimiento elegido.

Inmediatamente después del procedimiento estético, los dientes son ligeramente más suceptibles a captar pigmentos externos, por lo que si quieres evitar un pronto nuevo blanqueamiento por consumir tabaco, te recomendamos no fumar ni consumir alimentos o bebidas con colores oscuros durante los 15 días posteriores al tratamiento, esto incluye soya, curry, arándanos, espinacas, vino tinto y, obviamente, té, café y refrescos de cola. La hipersensibilidad causada por el blanqueamiento puede reducirse con la aplicación local de un gel de flúor o de nitrato de potasio, la utilización de una pasta de dientes desensibilizante y evitar consumir ciertos tipos de comidas o bebidas, entre las que se incluyen alimentos demasiado calientes o demasiado fríos, comidas o bebidas hipertónicas o bebidas con un elevado contenido en ácidos.

Es importante consultar con tu dentista antes de realizarte cualquier procedimiento, ya que dependerá de la profundidad del daño el tipo de tratamiento que tu especialista recomiende. Sin embargo, no podemos dejar de recomendarte que, en la medida de lo posible, reduzcas el consumo de tabaco, por el bien de tu salud.