Uno de los dolores más molestos que podemos sentir, es el de los dientes y dependiendo del problema que se esté presentando, va a ser su intensidad y el tratamiento necesario.

El malestar puede ser causado por diferentes circunstancias, aquí te mencionamos las más comunes:

  • La caries que se forma por una mala higiene bucal y poco a poco desgasta al esmalte de los dientes
  • La gingivitis, que es la inflamación de las encías causada por la acumulación de placa en los dientes
  • El brote de las muelas del juicio
  • Una fractura en el diente
  • Los abscesos, que de hecho son una de las condiciones más delicadas, debido a que se acumula material infectado (pus) en el centro de un diente por lo que la inflamación de la encía es muy evidente.
  • Las aftas, que no son otra cosa más que unas pequeñas lesiones conocidas como úlceras que se forman en la boca y en la encía.
  • Lesiones en la mandíbula
  • Bruxismo, que es cuando una persona aprieta los dientes o los rechina y generalmente ocurre sin que se den cuenta (frecuentemente lo hacen mientras duermen)

Sin embargo, el dolor de los dientes también está relacionado a otros malestares que no tienen nada que ver con la salud bucal como la sinusitis o las molestias en el oído y los problemas en los nervios de la cara. Varios especialistas coindicen en que también puede ser un síntoma de ataques cardíacos.

¿Es muy fuerte el dolor?

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Si lo que quieres es una solución rápida en lo que acudes con tu dentista, te damos algunos remedios caseros que pueden ayudarte.

  • Ajo y orégano: se recomienda poner aceite de orégano o de ajo en un algodón sobre la zona de dolor. También se puede colocar sal sobre un diente de ajo o incluso masticar únicamente el ajo.
  • Clavo de olor: desde hace muchos años se usa como un analgésico natural por sus propiedades antibacteriales y analgésicas. La manera más sencilla de usarlo es colocando una pequeña cantidad en el área que te duele, también puedes aplicar aceite esencial de clavo de olor diluido en aceite de almendras o de oliva.
  • Extracto de vainilla: aplícalo en la zona afectada y vas a sentir un alivio momentáneo.
  • Mezcla sal y pimienta en agua: se formará una pasta que al aplicarse en la zona, disminuirá las bacterias y las zonas inflamadas.
  • Algodón con un poco de whiskey o brandy: sentirás los dientes anestesiados o “dormidos”. Sin embargo, por obvias razones este tip no es recomendable para mujeres embarazadas.
  • Sal con agua caliente: mezcla dos cucharadas de sal en una taza de agua caliente y aplícalo manteniendo el líquido en la boca hasta que se enfríe. Hazlo así hasta que te acabes toda la solución, esto le dará a tus dientes y a las encías un descanso.
  • Hielo: coloca un pedazo de hielo encima del diente que te duele, esto calmará el dolor. También puedes usar una compresa de agua fría sobre tu mejilla para disminuir la molestia.
  • Té negro: este remedio también suele ser un buen aliado, principalmente por el ácido tánico que actúa como analgésico y desinflamatorio. Primero debes realizar el procedimiento como si te fueras a preparar el té para beber, después espera hasta que se encuentre a temperatura ambiente, colocando el sobrecito de te sobre la parte que te duele. Esto puedes hacerlo varias veces al día.
  • Agua oxigenada: aplícala a través de un pequeño pedazo de algodón en la zona en donde sientes el dolor. Procura revisar que no tengas aftas en la zona de aplicación, de lo contrario provocaras irritación pero sobre todo un ardor muy intenso.

Estos consejos sólo te pueden proporcionar un alivio temporal y bajo ninguna circunstancia ataca al problema de raíz, lo más importante es que acudas con tu dentista para que te revise a detalle. Él no sólo revisará el estado de salud de tu boca, sino que es el especialista que determinará el tratamiento correspondiente, siempre y cuando sea de la boca. De lo contrario, también es el indicado para canalizarte con el especialista correspondiente.

Recuerda que aunque pueda ser que la molestia desaparezca, esta usualmente es una indicación de que algo no está tan bien y de no tratarse, se puede convertir en algo mucho más grave, por lo que es sumamente importante que te revises a la brevedad.

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