Cuando tu bebé pasa de los 3 meses es probable que comiencen a asomarse los dientes en las encías. Esto traerá diferentes consecuencias tanto en el estado de ánimo de tu pequeño como en los cuidados que debes de tener.

Aunque cada niño es diferente, usualmente los primeros dientes que salen son los de en medio en el maxilar inferior o superior y de ahí continuarán dejándose ver hasta alrededor de los 3 años, en que nacerán los segundos molares y completarán un total de 20 piezas dentales.

Durante la primera etapa de dentición tu bebé tal vez presente irritación, diarrea y hasta fiebre, pero son síntomas normales. Esto puede explicarse porque, debido a la comezón que les provoca en las encías, tienden a meterse más cosas a la boca para morderlas, entrando en contacto con un mayor número de bacterias y gérmenes. También se notarán molestos, salivarán más de lo normal; pueden presentar encías inflamadas y problemas para comer o dormir.

Es importante que tengas mordederas lavables siempre limpias para darle a tu bebé y así evite tomar cosas del suelo para meterse a la boca, si son de las que tienen líquido en el interior, puedes meterlas al refrigerador (NUNCA al congelador) y dárselas frías, para que tengan un cierto efecto anestésico sobre las encías cuando las froten contra el juguete. Si lo notas muy irritable, puedes intentar frotar sus encías con tu dedo índice cubierto con un paño limpio, mojado y frío.

Junto con la inflamación de las encías, muchos padres manifiestan que aumenta la temperatura de sus hijos. A pesar de que los estudios médicos no han demostrado ninguna prueba que relacione la dentición con la fiebre, se cree que tiene que ver con la respuesta del sistema inmune a los nuevos cuerpos con los que tiene contacto. Sin embargo, el termómetro no debe elevarse más allá de los 38 grados, y siempre se debe consultar al pediatra para bajarlo. Si tu bebé presenta una fiebre por encima de los 38 grados, acude inmediatamente con su médico.

La higiene de la boca de tu bebé es sumamente importante en esta etapa, ya que determinará la salud de los dientes en un plazo más largo. Así como lo has estado haciendo desde que nació, continúa limpiándole las encías con un paño húmedo. Cuando los dientes vayan aumentando en número y su comida ya se componga de todos los grupos alimenticios, puedes cambiar a un cepillo con cerdas muy suaves para evitar la acumulación de bacterias en la superficie dental que pueda provocar caries. Pon especial atención en la limpieza antes de dormir, pues es cuando el azúcar de los alimentos puede acelerar la reproducción de bacterias.

Puede ser que en esta etapa, el niño pierda un poco el apetito por la incomodidad que le representa la inflamación de las encías. Trata de darle algún complemento alimenticio líquido y más alimentos suaves, sobre todo si son fríos, para ayudar a calmar sus molestias. De cualquier manera, las dificultades para que tu hijo coma sólo deben durar unas semanas, pasado cierto tiempo, si el bebé continúa negándose a comer, debes acudir con el médico para un chequeo.

Recuerda que, aunque se trata de dientes de leche, son fundamentales para la posterior salud bucodental de tu hijo, ya que, perder prematuramente estas piezas podría provocar que las definitivas salgan fuera de su sitio o amontonadas una sobre otras. También es una etapa importante para que tu bebé comience a adquirir hábitos de limpieza y se acostumbre a tener un cuidado minucioso con los dientes.

Acude al dentista al menos una vez al año, sobre todo al momento en que tu pequeño tenga el primer diente.