Los dientes están expuestos a cientos de tipos de daños, uno de los más extremos es la pérdida de la pieza. Cuando algo así sucede, es indispensable que vayas con tu dentista de inmediato para conocer el alcance de la imperfección y ofrecerte las posibles soluciones.

En la mayoría de los casos, tu doctor te recomendará un puente dental, que es una prótesis colocada de manera fija para cubrir el espacio que dejan el o los dientes caídos. Cuando son varios los dientes que debes de sustituir, el puente dental se conforma de una composición de coronas dentales unidas entre sí. A diferencia de las prótesis removibles, que se retiran diariamente para su limpieza, los puentes dentales se cementan sobre los dientes existentes y sólo puede volverlos a extraer el dentista.

¿Soy candidato a un puente dental?

Si, desafortunadamente, tú has sufrido la pérdida de uno o varios dientes, es muy probable que seas candidato a un puente dental, ya que es importante que veas la forma de llenar esos espacios, pues te pueden traer problemas como que se muevan las otras piezas dentales, o roten, provocando una mordida incorrecta. El dentista te recomendará realizarte un puente dental en caso de:

* Reemplazar obturaciones de gran tamaño, cuando no queda suficiente diente

* Evitar que un diente debilitado se fracture

* Reparar un diente fracturado

* Colocar un puente

* Cubrir un implante dental

* Cubrir un diente deformado

* Cubrir un diente que ha sido sometido a un tratamiento de conducto radicular

¿Los puentes dentales se verán diferentes a mis dientes naturales?

Los puentes dentales pueden realizarse de varios materiales. Existen desde puentes metálicos (hechos de oro y otras aleaciones), de cerámica y porcelana, entre otros, cada uno con una resistencia y durabilidad distintos, por lo que dependerá de en qué posición dentro de la boca están los espacios que debes llenar, para decidir qué material es ideal.

¿Cómo me ponen el puente dental?

El dentista realizará un molde de tu boca y la formación de tus dientes, de forma que tenga las medidas exactas del puente, ya que este debe ajustarse perfectamente en el espacio a llenar para no provocar dolor, molestia o malformaciones posteriores. Con el molde, el laboratorio podrá crear el puente del material que entre tú y tu dentista hayan escogido. Recuerda que, si bien variarán de precio, es importante que pienses que te conviene pedir el material de mayor durabilidad, y evitar realizar este gasto nuevamente antes de lo previsto.

El laboratorio tardará alrededor de una semana en entregar el puente dental, entre tanto, tu dentista podrá ponerte uno provisional, si no puedes permanecer sin el. Para colocar el implante, el dentista debe “tallar” los dientes sobre los que se cementará, a los que se les llama “pilares”, que suelen estar a las dos orillas de los espacios que se deben llenar. Una vez tallados, sobre ellos se sujetará el puente y el dentista verificará que se inserte perfectamente en el espacio que no deje lugar entre la encía y el puente o que roce los dientes pilares. También deberá confirmar que no sobresalga de la línea del resto de los dientes, de manera que no lastime la cara interna de la boca.

¿Debo tener cuidados especiales si ya tengo un puente dental?

Lo más probables es que tu puente dental te dure toda la vida, sin embargo, es posible que en algunas ocasiones se afloje o se salga. Si quieres que tu puente te dure por siempre, sin dar, lo mejor es asegurarte de realizar siempre una buena limpieza dental y bucal. Si se estropean, pierdes o enferman algunos de los dientes que sostienen el puente dental, lo perderás.

Asegúrate también de cuidar tus encías y utilizar pasta de dientes con flúor al menos dos veces al día. El hilo dental debe utilizarse, de preferencia, cada vez que cepilles los dientes. También será necesario que organices citas periódicas a tu especialista para que revise el estado de tu puente dental.