¿Tu sonrisa no es lo que deseas? ¿ Tus dientes no se ven alineados o incluso algunos se te ven encimados? ¿Has notado que se te están desgastando los dientes o que tu mordida está chueca? Si tienes alguna de estas condiciones, tal vez sea necesario acudir al dentista para que te haga un diagnóstico sobre si eres candidato para un tratamiento con brackets.

A todo esto, ¿qué son los brackets? Son los dispositivos que utiliza el ortodoncista para alinear los dientes y la mordida en cuanto a la posición y todo con el único objetivo de inrementar la salud bucal; a su vez, el ortodoncista, el especialista que se encarga de corregir los dientes y los huesos de la boca que tienen mala posición,  él es la persona capacitada para indicarte si los necesitas y entonces darte el tratamiento adecuado que no solo te corregirá la posición de los dientes y mordida, sino también que también te dará esa sonrisa con la que siempre has soñado.

Con base a todas estas características es que se concluyen los costos. Además, el tipo de brackets también determina su calidad, tipo y duración del tratamiento y por lo tanto, su precio. Incluso hasta los más estéticos influyen en el presupuesto.

Existen diversos tipos de brackets, si bien el princimpio es el mismo (alinear los dientes y la mordida),  existes diferente elementos que los hace diferentes, como lo son el tipo de material, la manera de colocarlos o aplicarlos y las partes que los integran; y en consecuencia el costo de los mismos y del tratamiento.

A continuación te mencionamos algunos de los tipos de brackets o frenillos más comunes:

  • Metálicos: son los más comunes para los tratamientos y generalmente son los más económicos. Están hechos de acero inoxidable y por lo tanto duran más. El alambre “alineador” es sujetado a través de ligas por lo que hay quienes aprovechan para que estas vayan de acuerdo a su estilo dado que pueden elegir ligas de colores o transparentes para personalizar su tratamiento.
  • Auto-ligados: suelen costar más que los anteriores, la diferencia es que con estos brackets no usas ligas sino que se utilizan una especie de clips o compuertas  que reducen la fricción entre el bracket y el alambre.  Aunque son más estéticos también son más vistosos.
  • Cerámica, zafiro o porcelana: están hechos de estos materiales transparentes o blancos que hacen que se vean menos sobre la superficie de los dientes. Funcionan de manera muy similar  a los de metal pero son mucho más caros, particularmente por el material con el que están construídos y por su color, por lo que se camuflajean con el color de tus dientes y en consecuencia es difícil distinguirlos.
  • Linguales: su principal característica es que son los más “invisibles”. ¡Sólo el paciente y su ortodoncista saben que se los pusieron! ¿Cuál es el secreto? Muy sencillo, estos brackets se colocan por detrás de la superficie de los dientes; dado que su colocación es más delicada, el costo de estos es mucho mayor.
  • Transparentes: son como los protectores bucales que usan algunos deportistas y se sacan a través de placas o moldes totalmente personalizados. Estos, se van cambiando conforme se van desplazando los dientes. Una de sus ventajas es que puedes quitártelos cuando quieras, lo que facilita la limpieza; sin embargo, entre menos los uses, más tardado será el tratamiento.  Su costo es demasiado alto, por lo que pocas clínicas y consultorios aplican este tratamiento.

Sea cual sea el tipo bracket recomendado para ti, usarlos te trae muchos beneficios independientes de la parte estética:

  • Disminuye el riesgo de tener caries ya que al tener acomodados los dientes podrás hacerte una mejor limpieza bucal y así quitarás el resto de comida que se te quedaba entre ellos
  • Reduce el riesgo de desarrollar enfermedades periodontales, que son las que afectan a los tejidos que sostienen a los dientes, es decir las encías. Generalmente son infecciosas ya que son causadas por bacterias.
  • Al tener los dientes en la posición adecuada, mejoraremos cuando masticamos y en consecuencia la mordida. Esto nos evitará dolores de cabeza, cuello, hombros y espalda;  además de que te ayudará a mejorar la digestión y lo más importante, a que el deterioro o desgaste de los dientes sea natural.

No lo pienses más y acude con tu especialista. Como te acabas de dar cuenta el no atenderte no es solo un problema estético sino también de funcionamiento y de salud bucal.