Comencemos con lo básico, ¿qué es el sarro? El sarro, fácil de distinguir por su color amarillo o marrón. Es un depósito que se forma cuando la placa dentobacteriana se endurece sobre el diente. Aparece en la superficie de los dientes y en las encías, provocando el sangrado de éstas, mal aliento y, si no se atiende, la posible pérdida de piezas dentales.

Si en este momento te estás viendo al espejo y notas que tus dientes podrían tener sarro, seguramente te preguntas y, ¿cómo me quito el sarro?

La acumulación del sarro en los dientes se adhiere con facilidad al esmalte, por lo que sólo puede ser eliminada en su totalidad por un profesional dental en alguna de tus visitas al dentista. Sin embargo, existen algunos remedios caseros que puedes probar cuando el problema de acumulación de sarro no es severo.

* Clavo de olor. Previamente triturados, puedes utilizarlos antes del cepillado con la pasta dental. Esto limpia la placa, eliminándola gradualmente y de forma significativa. Otro uso es el clavo mezclado con agua, como enjuague bucal.

* Manzana. Esta fruta, tradicionalmente se ha usado como alternativa fiable para quitar el sarro de los dientes de forma casera. Cuando la manzana se come a mordidas, provoca que el arrastre de la pulpa talle la superficie de los dientes, removiendo la placa y el sarro que posiblemente se esté formando. Además de los nutrientes que proporciona, el consumo regular de manzana evita que la reaparición del sarro, manteniendo una boca sana, limpia y con buena apariencia.

* Fresas. Otro remedio casero para quitar el sarro son las fresas, cortadas por la mitad, se frota la superficie de los dientes con la pulpa que, por su característica granulosa, retira parte del sarro acumulado y poco a poco libera a los dientes de la placa, dejándolos más blancos al poco tiempo de hacer esta rutina diariamente.

* Limón. Se pela apenas la cáscara exterior, dejando la ‘piel’ blanca al descubierto para tallar con ésta la superficie de los dientes, removiendo así el sarro acumulado. Evita aplicar directamente el jugo del limón, pues sus propiedades abrasivas pueden dañar el esmalte de las piezas dentales.

* Hojas de perejil. Mascarlas tiene un importante efecto blanqueador sobre los dientes, pero también es importante tener en cuenta que tienen un cierto contenido tóxico, por lo que no debes abusar de su consumo.

* Salvia. Haciendo una infusión de hojas de salvia, se sumerge el cepillo de dientes en el líquido y se cepilla la superficie de las piezas dentales para remover el sarro que se haya acumulado sobre éstos. Al final, también puede usarse el resto de la infusión como enjuague bucal.

* Cáscara de naranja y laurel. Luego de que hayas puesto a secar la cáscara de una naranja, pulveriza un poco con unas hojas de laurel y haz una pasta agregando algo de agua, cepilla con ésta tus dientes y enjuaga perfectamente después.

* Bicarbonato de sodio, vinagre de manzana o peróxido de sodio. Cualquiera de estos abrasivos puede servirte para blanquear tus dientes, sin embargo, debes enjuagar la boca perfectamente después de usarlos y no debe recurrirse a ellos de manera regular ya que pueden llegar a dañar el esmalte de las piezas.

* Cáscara de plátano. Después de cepillarte los dientes, tállalos contra la cara interna de un trozo de cáscara de plátano, luego, vuelve a cepillar tus dientes con pasta dental, y así sentirás cómo el sarro va eliminándose poco a poco cada día.

Recuerda que lo mejor es prevenir la formación de la placa dentobacteriana, antes de que provoque problemas de sarro. Esto puedes lograrlo con el cepillado diario, de preferencia complementado con hilo o seda dental; limitando o disminuyendo el consumo de alimentos azucarados o almidonados; y visitas regulares a tu odontólogo.