La imagen personal no sólo se refleja a través del vestir, el aspecto físico o de cómo nos comportamos ante los demás; también es de suma importancia el cuidado y la salud de nuestra boca. Es muy desagradable que al platicar con una persona, tenga mal aliento, y aunque una pastilla o un chicle puede ser una solución temporal, el problema puede ser más grave de lo que pensamos.

El mal aliento como el sangrado de encías o inflamadas y dientes “flojos” son algunos de los síntomas de lo que se conoce como gingivitis o enfermedad periodontal.

La gingivitis es la etapa inicial de la enfermedad de las encías. Esta es provocada por bacterias que se forman sobre los dientes y encías, y van creando una suave película un tanto pegajosa y sin color. Aunque usualmente resulta un padecimiento inofensivo y que se puede solucionar de manera fácil y rápida, hay casos en los que se puede transformar en una complicación mayor, provocando daños permanentes en los dientes o incluso en la mandíbula.

Para prevenir las encías inflamadas sólo es necesario tener una higiene bucal correcta; y ¿a qué nos referimos con esto? Como lo mencionamos anteriormente, para tener una higiene bucal completa, sólo es necesario tener los siguiente hábitos:

  • Cepillarse diariamente: el cepillado no sólo evitará las encías inflamadas, sino resulta la piedra angular en la prevención de la mayoría de los padecimientos relacionados a la salud de nuestros dientes y boca.
  • Usar hilo dental: aunque puede resultar un hábito demasiado engorroso, está comprobado que el uso del hilo dental, como complemento del cepillado, minimiza los padecimientos y/o enfermedades relacionadas directamente a las encías.
  • Utilizar enjuague bucal: una vez que hayamos cepillado nuestro dientes y utilizado el hilo dental, el enjuague bucal resulta la “cereza en el pastel” para eliminar todos aquellos residuos que se hayan logrado quedar en los dientes y en las encías, a pesar de haber utilizado el cepillo y el hilo dental, logrando una limpieza total.
  • Visitar al dentista: acudir periódicamente al dentista, además de los hábitos ya mencionados, te dará la certeza y la seguridad, no sólo de saber que tienes una excelente salud bucal; sino que además podrás prevenir cualquier otra complicación que se pudiera llegar a presentar.

Es importante que incorpores estos hábitos a tu vida diaria, sin embargo, también los puedes complementar con algunos pasos sencillos, tales como: evitar comer alimentos con azúcar, frituras y harinas; si lo haces, procura lavarte los dientes inmediatamente. De esta manera lograrás evitar que los azúcares de estos alimentos atraigan a las bacterias que pueden lastimar tus dientes y/o encías. Así mismo, te recomendamos tener una dieta saludable, alta en vitaminas y minerales, particularmente en vitamina D, fósforo y calcio.

Si ya cuentas con algún grado de hinchazón en las encías, te recomendamos que acudas inmediatamente al dentista, él es el especialista que sabrá tratar el padecimiento de manera adecuada; pero si por alguna circunstancia no has acudido, el hacer gárgaras con una solución de agua tibia y aproximadamente ¼ de cucharadita de sal, es uno de los remedios caseros más comunes para el tratamiento de encías inflamadas. Procura realizarlas varias veces al día, y así, lograrás un alivio temporal. Otro de los remedios caseros más comunes para combatir la encías inflamadas es enjuagándote con una solución de mitad de agua y mitad peróxido de hidrógeno al 3% varias veces al día. Independientemente de que solución utilices para bajar la hinchazón, no olvides enjuagar tu boca con agua.

Es de vital importancia que recuerdes que estas sólo son soluciones temporales y no combaten el problema de raíz.

Como te puedes dar cuenta, el prevenir encías inflamadas o gingivitis es relativamente fácil, siempre y cuando implementes los hábitos que te recomendamos diariamente y te alimentes de una manera saludable, esto, no sólo traerá beneficios a tu boca, sino que a todo tu cuerpo.

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